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Una historia con gente de Mao y de El Bronx. ¡Qué desbarajuste!

  • Foto del escritor: Shayra
    Shayra
  • 5 jun 2020
  • 1 Min. de lectura

Miguel se había ido al trabajo y desde allí se iría al aeropuerto. Yo tenía todo preparado; la maletita hecha para el viaje y los documentos a la mano. Nancy y Sandra también venían conmigo; tenía la idea de que sólo irían a París pero empezaban el viaje desde Italia. Clara también se apuntó; su maleta (negra y de piel de culebra) era muy grande y difícil de cargar porque no era de ésas que tenían ruedas. Íbamos a coger el taxi hacia el aeropuerto y apareció Iván pues también venía con nosotros en la primera parte del viaje.

Pero antes teníamos que despedirnos de doña Dani quien ahora había comprado la casa de Lucía Bonilla (ésta me dijo que Betania la había dejado perder y Manuelito aprovechó la oportunidad); le di un beso a Angie, su hija, que estaba sentada en la galería leyendo un libro, saludé a Lucía rápidamente y me fui.

Todos (menos Clara) se fueron caminando delante y no los encontraba; me estaba desesperando porque íbamos a perder el avión; decidí llamar a Yanecita porque me había dicho que nos juntaríamos allí pero al teléfono se le hundió -permanente- el botón de encender.

Bajé unas escaleras larguísimas y empinadas que empezaban el la calle Duarte y terminaban en la Máximo Cabral. Me di cuenta que se me había quedado la cámara de vídeo; culpé -inconscientemente- a Miguel de no estar conmigo (porque cuando él está todo, absolutamente todo, se hace más fácil) y me enfadé conmigo misma por haberla olvidado. Se hacía tarde. Y desperté.

¡Ah!... Los sueños.





2 commentaires


Shayra
Shayra
10 juin 2020

Jeje. Part II. Waiting...

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Sandra Cardona
Sandra Cardona
10 juin 2020

Shayra! Si los sueños son una instantánea de tu lado loca! Espero la otra parte :)

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